En Mascarilla, Valle del Chota, Ecuador, el paisaje se torna rocoso, lunar, galáctico.
Se forman ingrávidos huracanes que llevan mensajes y murmullos de historias nuevas y antiguas.
Leyendas que cuentan las abuelas, que se han transmitido con música y voz desde siempre, desde que el lugar se conocía como el valle de sangre y muerte, desde que los antepasados llegaron dejando su lejana África.
Historias que explican el mundo, el amor y la muerte, que infunden temor y narran tradiciones ocultas.
Son las mujeres quienes anónimamente mantienen el pueblo a flote. Ellas engendran las estrellas y las cuidan.
Por las noches, las esferas estelares se esconden y flotan. Si alguien se encuentra con una de ellas, perderá su forma humana para siempre. Se transformará en el polvo del que todos somos parte, el polvo de estrellas.























