Ra’yi (del idioma guaraní que significa semilla) retrata, de manera subjetiva y simbólica, a las campesinas que luchan contra la desigualdad deL agronegocio en Paraguay, uno de los territorios más inequitativos de América Latina con respecto a la distribución de la tierra: 2.5 El% de la población más rica posee el 85% de la tierra productiva. Los campesinos usan solo el 6.4% de toda la tierra cultivable. Esto no es suficiente para suministrar cultivos para todo el país. Los pocos que pueden producir tienen grandes dificultades para vender productos porque no hay carreteras ni transporte adecuados.
Sin embargo, existen iniciativas particulares y organizaciones sociales que luchan para resistir desde dentro: protectores de semillas que preservan semillas nativas y voluntarias que ayudan a empoderar y organizar a las mujeres para que cultiven y distribuyan productos agroecológicos en Asunción, la capital del país.
Para mí, es fundamental hablar sobre este problema lejos de la victimización, mostrando ejemplos de resiliencia. Usando varias herramientas narrativas, quería hacer visibles las estadísticas, pero también retratar la relación profundamente arraigada que las mujeres tienen con la tierra, los cultivos, el territorio, su identidad, el cuidado que tienen y la comprensión del ciclo de vida. Ra’yi es un homenaje a quienes resisten y luchan por un futuro mejor.








